Mi chinita
Yo tenía tres chinitas en mi tocador de maquillaje, me encantaban. En medio de mi tristeza no me di cuenta y rompí una de ellas, al recogerla en pedazos me dije, - la voy a arreglar. Recordé una metáfora que me dijeron hace mucho, al querer reparar un cántaro de agua algo no queda igual, el agua sale por todos lados y también hay una fábula japonesa que habla de hacer hermoso aquello que fue frágil una vez, donde reparan la zona dañada, rellenando las grietas con oro. Ahí estaba yo, frente a mi chinita sin cabeza. En ese momento me di cuenta, llevaba años reparando cosas, y no de la forma enaltecida en que lo hacen los japoneses, reparaba para que funcionara, para que siguiera en pie. Y me di cuenta que mi chinita era la representación de mi relación en ese momento. Tenía un año triste, rota, desdichada, viviendo de ansiedad y miedos alimentados por una tonta inseguridad. Muchas veces durante ese año me llené de dudas y culpas, yo debí ser diferente. Pero, mi prime...