Mi hermana

Una hermana se convierte en confidente, amiga, doctora, psicóloga, diseñadora de modas, cocinera... en todo. Tener una hermana como la mía, es tenerlo todo.

En mi vida, tengo cuatro hermanos, dos hombres y dos mujeres. De los cuales sólo crecí con una, los conozco a todos pero, por ser mis padres divorciados no fuimos muy unidos. Solamente crecí con una, omitiré su nombre por el momento. Ella llegó cuando yo tenía ocho años, recuerdo haberla cuidado y no entender qué hacía ahí. Al momento que ella llegó yo ya me encontraba en transición hacía la adolescencia, así que podemos decir que fue complicado.

Recuerdo haber jugado con ella y en momentos de adolescencia gritarle y decirle que se fuera y no me avergonzara frente a mis amigos. Recuerdo también, en mi frialdad haberle negado un caluroso abrazo de hermana, e incluso un te quiero. Mucho tiempo me comporté así con las personas, era un ermitaño viviendo en mi interior, con una barrera enorme hacía el exterior. Era una mujer llena de emociones que apenas dejaba salir.

Hoy, la historia es diferente, esos ocho años de diferencia no se sienten, somos amigas y confidentes. Me ha levantado cuando me he caído (también de manera literal). Es mi mayor fan, me escucha y da consejos, me sorprendió escucharla un día hablar y darme cuenta que esa niña que conocía ya había madurado. Puede salir a reuniones con mis amigas y entenderlo todo, me conoce mejor que nadie y nos divertimos mucho juntas.

La distancia nos ayudó, pero, también el darnos cuenta que incluso siendo tan opuestas, somos muy parecidas... A veces me enojo - debo aceptarlo-  que sus distracciones nos desesperan pero, es tan grande que no se da cuenta.  Tiene un talento para ver cosas que los demás no podemos, una templanza y amabilidad sin igual. Una sonrisa que te convence y una mirada que llena de paz y amor. Cuando llego a casa sólo pienso en saludar a mi hermana y saber que ella me dirá sin planearlo "Annie, te amo y me dará un abrazo", que por las mañanas podré ir a molestarla y caerle encima. 

Amo tenerla y que exista en mi vida, ella cuando se ve al espejo no ve lo mismo que yo. No se ha descubierto, no ha visto que es una mujer hermosa, decidida, inteligente, amorosa y valiente. Tal vez algún día salga de ese capullo que amorosamente mamá y yo tejimos, a veces fuimos sobreprotectoras -lo acepto-. Pero, su momento ella misma lo descubrirá, ya no nos necesita.

Todos tenemos alguien que nos mira y admira, y a quien admiramos de la misma forma. Deberíamos darnos cuenta y hacerles saber qué vemos en ellos para que en su momento puedan ver la misma grandeza que nosotros podemos ver.



Luz y amor
-Ana 


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