El Panqué
No soy muy fan de la cocina, pero
de hornear, tal vez sí.
El ritual que te espera desde el
momento en que eliges la receta, comprar los ingredientes, limpiar tu área,
medir, pesar… en fin, todo lo que inicia con la idea de crear me llena.
Al seguir la receta y percibir
cada uno de los olores siento como todo va tomando sentido. Puede que sea ese
pequeño momento donde todo se transforma, en que todo se vuelve tan poético y
verdadero.
Hornear es como la vida misma,
puede que tengas todas las herramientas e ingredientes, pero, con tan sólo un
pequeño giro, todo el resultado puede ser distinto, o de plano todo sale mal o
resulta una grata y dulce sorpresa.
Cada ingrediente está destinado a
crear una armonía de sabor, sin embargo, cuando tienes tiempo en la cocina te
puedas dar “el permiso” de cambiar un poco las recetas y adaptarlas a tu gusto.
Algo así nos sucede a diario, pasamos cada día creyendo que ya todo está
escrito y de repente con un cambio de ingrediente, la aventura se torna
distinta.
Quiero seguir horneando y
perfeccionar cada receta, e incluso equivocarme, porque cada panqué, pastel o
pan tiene su toque y sabor único.
Luz y amor
-Ana

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