Click…
Pues bien, llega un momento en la vida, en que todo tiene su excepción, donde todo lo conocido hasta el momento se vuelve una simple historia y todo parece tomar un nuevo rumbo.
Llegamos al punto de inflexión, donde dos vidas se cruzan, creando ahora un punto inamovible, donde se marcan fechas, espacios, recuerdos y canciones.
Donde te das cuenta que puedes crear espacios, donde todo se vuelve más fácil y sin darte cuenta, todo empieza a tomar rumbos inesperados. Que las probabilidades que antes parecían minúsculas, ahora son mayores.
Esto pareciera el inicio de una película ñoña que tanto disfruto, o el inicio de un libro de los que me hacen llorar y desear que las historias fueran verdaderas.
Solo sé que en el juego de la vida, no nos podemos detener ante el miedo y la incertidumbre, que sí las imposibilidades del destino y la causalidad han decidido poner frente a ti una experiencia, hay que tomarla.
Ojalá un día podamos vivir sin el miedo al fracaso o repetir historias, ojalá la vida fuera así, sencilla, saber que probablemente un salto al vacío puede doler, pero, ¿qué tal si no?
Estas últimas semanas he aprendido lo fácil que es crear espacios, sonreír y dar oportunidades, a la vida, al riesgo y al corazón.
Luz y amor.
-Ana

Comentarios
Publicar un comentario