(Des) Armando
¡Qué fuerte!
Muchas personas me dicen lo que ven en mí, y ahorita, mientras paso mi bache de estancamiento personal estoy en miles de disyuntivas, pensando en cuál será mi siguiente paso y que si bien, me encantan los saltos al vacío, en este punto no sé qué es lo más viable.
El miedo, incertidumbre y ansiedad poco a poco ha sido mi compañero, que con ejercicios, buenos amigos a distancia y mi familia he podido superar poco a poco, pero, sobre todo el ACEPTAR, aceptar que siento, que me duele y que soy humana. Eso ha sido mi mayor herramienta.
Tengo ya dos meses en terapia - o tal vez más- situación que no hacía desde hace al menos 6 o 7 años, me ha venido bien, he realizado trabajo de introspección que me ha llevado hasta este punto... Observar, determinar y crecer, darme cuenta que la barrera que voy formando para decir que nada me lastima no es tan fuerte como creía.
Darme cuenta que, hoy más que nunca debo volver a poner las piezas en la mesa y unir de nuevo todo, afrontar la nueva realidad y ver con nuevos ojos las situaciones. Reconocer y confiar en los procesos, poder dejar ir el control y creer. Llega un punto -creo yo, que en la vida de todos - en que te miras al espejo y esperas ver un ser humano libre, feliz y entero, y a eso es a lo que aspiro.
Al final si no creemos en nosotros mismos no nos quedaría nada, no hay voz más cierta, retadora y lastimosa que la propia. Sigo tomando cada pieza para armar esta bella obra llamada vida.
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