Las reglas

 He roto las reglas. 

Comí en la cama, no me importó... han sido días tan cansados y pesados que lo último en lo que pensé fue en sí ensuciaba las cobijas. Las sabanas a cuadros de franela, que son como pétalos de rosa que te envuelven. 

También, he trabajado en la cama, regla inquebrantable que hoy, he roto. Además, de hacerlo a muy altas horas. 


¡Cómo he cambiado!

Esta nueva realidad nos ha llevado al límite, una vez más me doy cuenta que no soy "la mujer maravilla" y que el mundo en mis hombros puede pesar... 

Hay días como este, en que se rompen todas las reglas y que el llanto puede más que esa careta de fortaleza, el no poder estar cerca, la falta de abrazos y cercanía pesa, en momentos como este. 

¡Las reglas son para romperse! Me dirán, y estoy de acuerdo, si "ese atrevimiento" viene acompañado de placer, felicidad y misticismo. 

Sólo queda decir que hasta la mujer más perfeccionista, exigente y cara dura, se quiebra. Que no es una roca, siente, ama y tiene miedos. 

Eso, eso me hace humana y aceptarlo, me hace grande. 

Y al escribir esto, estoy más al desnudo que si estuviera frente a cualquiera sin prendas que me cubran. 

Amemos, y amemos mucho... que esta "nueva normalidad" no nos quite esa parte... que un poco perdidos, ya estamos. 


Luz y amor. 


-Ana 

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