En un respiro

La vida se puede ir en un respiro. Nunca pedí que me sorprendiera noviembre y aún así lo logró. Pasé uno de los sustos más grandes de la vida.
Hay un meme que dice "¿cuántos Covid falsos has tenido esta semana? 
Pues, hubo uno que me vino a joder la vida, que, afortunadamente, hasta el momento y según dos pruebas es negativo, sin embargo, la mente llena de miedo es más poderosa. 

La semana pasada, vi dos veces a mi hermana seriamente mal, de verdad, a punto del desmayo, sin poder tomar oxígeno... creímos que "lo tenía", en su trabajo convivió con alguien que su pareja dio positivo, y por ende ella (a pesar, de haber usado en todo momento cubreboca y trabajar a una distancia considerable). 

Foto de Dark Indigo en Pexels



Fueron 5 días llenos de emociones, pesadez, donde en mi departamento las horas pasaban lentas hasta saber el resultado, escondiendo a nuestra madre lo que sucedía, pero, en el momento en que vi que ella estaba realmente mal no tuve remedio. La vida afuera seguía, mientras mi mundo se tambaleaba, pensé mil veces en qué había hecho mal. Tratando de sentir algún síntoma, pero, no.

Consultamos expertos, se hizo la prueba, incluso más estudios. Sus síntomas son atípicos. En todo momento, desde la noticia se mantuvo aislada y yo, sin presentar síntomas. Cosa, que me tenía en terror total, habíamos estado ese fin de semana con mi mamá y mi abuela, ya que, en la semana no estuvimos en riesgo, ya para mí no existen, bares, ni restaurantes, ni cafecitos, sólo, unos días oficina, otros home office, el súper y de regreso a casa. 

Pero, precisamente ese fin de semana decidimos vernos con amigos. Cosa que no habíamos hecho más que una vez, todos seguros que nos cuidábamos. Debo recalcar que desde que inició la pandemia he salido 3 veces a restaurante y dudaba de retirarme el cubreboca, moría de ansiedad y como escribí en entradas anteriores... moría de ansiedad de estar encerrada. 

Además, todos me dicen "exagerada"... ya que, para entrar a mi casa hay un protocolo estricto, que todos los que vienen deben seguir, tanto en mi departamento, como en casa de mi mamá (sólo lo sigue cuando yo la visito). 

En fin, fue el susto verdaderamente horrible, pero, más allá de lo que realmente es la enfermedad, es como nos ha afectado la mente, como dejamos de vivir y estamos constantemente con miedo. Con miedo de caer al hospital, con miedo de que nuestra familia se enferme. Hemos visto como personas a nuestro al rededor han sobrevivido y otras, desgraciadamente no. 

Y créanme, me han dolido las perdidas y me han hecho reflexionar y creo que es por eso que esta semana dos veces me quebré, fui humana. No me arrepiento pero, de verdad debemos cuidarnos, esto ya es parte de nuestra realidad, y hay que afrontarlo,  esta experiencia me enseña lo frágiles que somos y como la mente es más poderosa que cualquier cosa. 

Luz y amor. 
- Ana 

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