Ejercicio psicomágico

¿Qué es un acto psicomágico? Según Alejandro Jodorowsky: “Un acto psicomágico es como darle una amorosa patada en el culo a la realidad. Este impulso que le das, sorpresivo, la hace salir de la inercia y ponerse a danzar.”

Yo no terminaba de comprender ese concepto -sigo sin hacerlo, del todo- fue hasta, que en el segundo mes de la cuarentena inicié dos retos, en dos diferentes grupos de 21 días para aumentar la vibración. 
Con esos ejercicios mi sueño se re-establecido y mi paz se sintió equilibrada. 

En uno de esos grupos, hubo una pequeña tarea, que fue realmente reveladora y que si bien, justo al momento de escribir esto sé que en unos meses la volveré a repetir, será igual de liberadora. Anteriormente, escribí sobre soltar las cargas que no nos corresponden, así como también, "soltar el costal".

Pues bien, en este ejercicio psicomágico, literal debías tener en tu bolsa piedras, a cada una le podías nombrar, con alguna inquietud, problema, persona o situación. La idea era traerlas contigo todo el día y decidir si ya no querías cargar con ellas... en fin, nada más lejos de la realidad. Lo realicé con situaciones que en ese punto de la cuarentena estaba "cargando", y fue de verdad liberador. 
Justo en esos días una de mis amigas renunció a su trabajo, un trabajo sumamente absorbente con jefes que si bien, no estaban directamente con ella, sus vibras y modos de pedir las cosas era cambiante y sofocante. 

Y cuando me encontraba inmersa en esa situación y realicé el ejercicio me di cuenta que es tan fácil volver a llenar la "bolsita" de piedras, de "pendientes" y preocupaciones que a veces ni siquiera nos corresponden. Créanme que es complicado escribir al respecto y darme cuenta que sobre mi están miles de pájaros volando y cada pájaro tiene una etiqueta, sé lo difícil que es desprenderse de las situaciones, saber y entender que las debes dejar fluir pero, cuesta.

Foto de luizclas en Pexels


Así que, considero necesario repetir ese ejercicio, o de plano metafóricamente cortar el hilo que tiene a los pájaros aferrados a mi cabeza, es momento de dejar volar las situaciones que atan.

A veces necesitamos escuchar, que somos suficientes, que todo momento es ahora y que, todo llega cuando menos lo esperas. Y que, a veces el universo nos pone incómodos para movernos. 

Luz y amor. 

Ana

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