Cinco minutos
Creo que fue de las últimas frases y rituales que hicimos juntos.
Ahora, también pido cinco minutos, lo sigo haciendo. Cinco minutos me pido para pensar, para descansar, para meditar. Para recordar.
¿Has intentado tomar 5 minutos en la nada?
Es decir, cinco minutos para ti, donde sólo escuches tu respiración y de verdad la sientas. Sentir cómo el oxigeno penetra por tus vías respiratorias, sentir como el pecho se hincha por el aire ingresado. Sentir como la vida sigue, sentirte VIVO.
Cuando escribí sobre el inicio de la cuarentena a eso me refería, a respirar y sentirse aquí y ahora. Sé que con la situación actual puede leerse imposible o incluso inimaginable, con el temor de contagio, vivir repetitivamente y salir sólo por lo básico. Uffff. RESPIRA.
La vida ya no es vida, al menos no como la conocimos, ver a tus amigos desde una distancia moderada, que existan cubrebocas entre nosotros, ver a familiares que no son de tu núcleo de lejos y no poder abrazarlos. Pero, hay una situación que puedo destacar y agradecer, es que ahora vemos más miradas sinceras, vemos sonrisas a través de los ojos y vemos miradas que tal vez en otra situación no hubiéramos notado.
Al continuar con esto, sé que agradezco la incomodidad y los momentos, porque nos ha movido, no hay nada que no tenga un fin, esta pandemia nos ha enseñado a disfrutar más momentos, disfrutar a las personas y sobretodo, disfrutar la libertad de ser y estar.
Cinco minutos, sólo cinco minutos, pon el temporizador, yo te espero.
Luz y amor
-Ana
Comentarios
Publicar un comentario