¡Basta ya!

¡Basta ya!

Fue lo que pensé al ver entrar tu llamada, fue lo que hiciste al no encontrar una foto mía en redes sociales o forma de comunicarte conmigo. 

¡Basta ya! 

Las historias acaban por algo y aunque no soy de las personas que bloquea, contigo era necesario, no bastó con despedirnos, no bastó con mis negativas a vernos, no bastó con que le dijeras sí a ella en el altar, a pesar de días antes marcarme a mí... 

Hace unos meses me preguntas, ¿por qué no me quedé contigo? 

Y fue tan fácil contestarte... me pedías una certeza. 
No tengo ni siquiera certeza si esta pandemia terminará y podré realizar mi viaje. No tengo certeza de nada y tú un día me la pediste, porque tus miedos a cambiar de nuevo de ciudad por alguien, tus miedos a empezar algo nuevo y no funcionara (miedo que compartíamos). Miedo que se hizo evidente al retirarme de tu casa esa noche, saber que esa historia era momentánea y que tú no eras para mí. 

Pero, necio, me buscabas, me hablabas y aunque tu cuerpo no volvió a rozar nunca más con el mío tus insistencias causaban una revolución en mi cabeza, hasta el día que me hablaste para decirme que te casarías con ella, te felicité, me alegré porque antes de todo fui tu amiga. ¡Felicidades!, dije. 
Estúpidamente, seguido fue un, - te lo dije, te vas a casar con ella. 

Esa fue la primera vez que borré tu número y lo bloqueé, buscaste la forma de volverme a buscar y aún casado no te importaba hablarme. Feliz estoy de que nunca cedí a ninguna de tus incitaciones o llamadas diciéndome "nos vemos en Cancún" o a tus "Te extraño, Ana"... ¡Basta ya!

Nunca fuimos una buena idea, historia o algo parecido. Solo dos personas que se conocieron por obra del destino, fuimos instantes fugaces, solo, fuimos. 



¡Basta ya! 

De historias a medias, de miedos absurdos, de pasatiempos sin sentido. ¡Basta ya! Al no decidir, al no emprender y crear. Al poner bloqueos... 

Si esta situación nos ha enseñado es a aprovechar los momentos con las personas que amamos, a respirar, sentir, vivir y vibrar... 

Así que, ¡basta ya! Que hoy inicia una nueva aventura.

-Luz y amor

Ana  

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis nuevas gafas

Llorar para sanar

Y ahora ¿por dónde empiezo?