IN- SEGURIDAD... ON



El otro día, sentada en mi sala de estar, mientras leía, me di cuenta cómo la autora describía a la protagonista del libro, cómo se miraba a ella misma en el espejo. Incluso el otro día me percate describiéndome a mí misma, de esa manera frente al espejo del gimnasio y en ese mismo momento darme cuenta cómo todas nos veíamos de la misma forma, tocándonos el estómago o viendo alguna parte de nuestro cuerpo. Todas, todas, tenemos algo que no nos gusta de nuestro cuerpo, e inminentemente.

TODAS LAS MUJERES SOMOS INSEGURAS.
Nosotras llegamos a ser nuestras peores enemigas, enlistando todo lo que “odiamos” de nuestro cuerpo y quisiéramos cambiar, también criticamos a otras mujeres, incluso a los hombres, nos fijamos en todo aquello físicamente que quisiéramos cambiar.

Qué pesado es vivir con eso cada día, a diario trato de trabajar con eso, dejar de criticarme y aceptarme. La inseguridad va más allá de la comparación, va desde el chip que nos han metido en la cabeza cuando éramos niñas, de la misma imagen que hayamos tenido de nuestras madres, empezando con el “deberías ser más delgada, “así nadie te va a querer” y el “ya deja de comer te vas a poner gorda”, e infinidad de programaciones negativas que llegan a nuestra cabeza.



De ser honesta, yo ya luché con mi cuerpo hace mucho y lo transformé de 58 a 40 kilos, ahora, me encuentro en los 50 kilos, me prometí jamás llegar a ninguno de ambos extremos que me hicieron tanto daño, me vi un día al espejo cadavérica y en otro momento me vi irreconocible. Hoy, a pesar de a veces decirme lo “gorda” que estoy, me doy cuenta que mi sonrisa es otra y cuando subo montañas sé que mi cuerpo es perfecto.

Después de comentarios que me hicieron días anteriores amigos, compañeros y familia, ¡Me traumé! De verdad, me veía al espejo y no me gustaba, además que, anímicamente estaba un poco agotada, pero, después dije ¡basta! No puede seguir siendo yo misma mi peor enemiga y he tomado decisiones al respecto.

He iniciado un nuevo reto, cada que digo -o pienso-  algo malo de mi cuerpo lo cancelo y debo decir tres cosas positivas sobre mí. Te invito a que lo hagas, puede que así aprendamos a querernos y aceptarnos poquito más. No queda más que invitarte a que hagas lo mismo, a querernos y continuar en un camino de reconocimiento propio, aceptar que hay días buenos y malos, que el cuerpo es sabio y algo nos quiere decir.

Luz y amor.
-Ana

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis nuevas gafas

Llorar para sanar

Y ahora ¿por dónde empiezo?