El hoyo


Algunas personas tenemos tendencia a querer ayudar a todas las personas, jugamos a ser salvadoras del mundo, después de mucho trabajar en mi misma, aprendí que primero debía salvarme a mí, antes que los demás.

Podemos ver a alguien en el hoyo, en un hoyo tan profundo que deseamos sacarlo, pones una escalera y bajas, en mi caso, creí haber sacado a alguien del hoyo y al final me di cuenta que quien entro a él, también fui yo. Construí un hoyo hermoso, lleno de situaciones favorables, una vida divertida, pero al final, no fue suficiente para motivar a esa persona a salir del hoyo. Al contrario, yo me sumergí en una depresión, tristeza e inseguridad, que de verdad deseo jamás volver a ser esa persona.

Me destruí totalmente, y fue a título personal, nadie me lo pidió ni me ayudó, yo sola decidí entrar a ese agujero y decidí quedarme ahí un tiempo, hasta que por fin decidí que era tiempo, y en verdad decidimos, porque afortunadamente ambos fuimos inteligentes y llenos de amor uno por el otro que decidimos que era el momento.



Ahora, el hoyo solo es un buen recuerdo y sobretodo una llamada a jamás a decidir con base en alguien más. Gracias por todo eso, porque ahora ese hoyo no me atormenta más, al contrario me llena de alegría ver quiénes somos hoy en día. Un día, alguien me dijo en un sueño, "tienes lo que mereces" y en otro sueño alguien que también amaba a esa persona me dijo "perdónalo, por lo que será".

Y de verdad, si ves que un hoyo te jala o te hace permanecer, puede que estés a tiempo de ayudarte a ti mismo, la vida no es sufrir o dudar, una relación te hace crecer jamás sentirte menos o de una manera negativa. Amar es libertad, abundancia, prosperidad. Amar, es sumar, es crecer.

Luz y amor.
-Ana



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis nuevas gafas

Llorar para sanar

Y ahora ¿por dónde empiezo?