El hogar perfecto


Creo que no existe tal situación, ninguna familia es “perfecta”, sin embargo, mucho tiempo pensé, -en mi niñez- que mi casa no estaba completa, comparando con las otras, donde tenían papá y mamá. En mi casa sólo había mamá y papá lo veía el fin de semana cuando me llevaba a su oficina.

Después, entendí que mi vida era buena, tenía tías, abuela, niñera y demás personas conmigo, mi vida parecía tomar un orden. Después, llegó mi hermana y la nueva pareja de mi mamá que se convirtió en parte importante de mi crecimiento.

Al pasar el tiempo y hacer mis planes de vida, uní una parte de ella a otra persona, y todo parecía perfecto, al final las cosas cambiaron de rumbo e inicié con una nueva aventura conmigo misma, donde me ha llevado hasta hoy.

Mi familia, siempre ha estado ahí, el llamado “hogar” no es mi departamento en una ciudad o la casa de mi mamá en otra. Mi hogar, al final lo entendí, mi hogar, es donde está la sonrisa de mi madre, donde está su tan divertido “les he dicho a las ocho y media de la noche, que las amo” o su frase “hijas de todas maneras”.  Mi hogar está en los abrazos de mi hermana, en su tan acostumbrado “gorda, te amo”. Hogar está en la llamada diaria de mi papá deseándome un buen día y diciéndome que me ama.



He aprendido que hogar son las risas que comparto en el desayuno de fin de semana con mi abuela, hogar, son los ojos de mi Mon al verme llegar cada viernes. Hogar, son las risas y recuerdos que comparto con esas personas que hacen brillar mi corazón.

Este fin de semana me despedí de la casa en donde crecí, a la que un día erróneamente llamé hogar, fueron sentimientos encontrados, pero, entendí que, a pesar de los cambios, en los que he vivido en al menos 9 diferentes lugares, en dos países diferentes, en 5 estados diferentes, ninguno fue mi hogar, era el lugar donde residía. Hogar, es donde yo he decidido que se encuentren esos momentos únicos.

Gracias, gracias, gracias. A ese espacio que nos dio techo, confort y seguridad, agradezco las condiciones y demás que hicieron que ese pequeño espacio fuera tan, pero tan importante. Ahí se quedan recuerdos que atesoro, pero, yo me llevo lo mejor del mundo, grandes alegrías y la fortuna de que mi hogar no es ese espacio de tierra físico.

Un hogar está construido por lo que nosotros decidimos, y aunque nada es perfecto, de verdad es lo perfecto para mí.

Luz y amor

-Ana

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