Volví a contar la historia


Llevaba probablemente más de dos años que no unía todos los puntos, que no decía las cosas como pasaron, donde tomo responsabilidad de mis actos y los tuyos. Fue extraño, no creí volverlo a hacer. Fue reconfortante porque entiendo que no tengo razón para esconder esa parte de la historia o tratar de contarla por partes para no sentirla, ya que ahora no sentí nada.

Tendríamos al menos un año sin vernos, ella siempre ha sido esa amiga con la que te reencuentras y platicas de miles de temas. Debo decir, que es una amiga que al principio no nos llevábamos bien, incluso llegamos a discutir. Con la convivencia y los años hemos madurado y a pesar de no ser tan unidas, cuando llegamos a coincidir podemos platicar de manera única.

Ese día mi cabeza era un embrollo, tenía un nido en mi cabeza y había contado la historia dos días antes a alguien que, si bien no merecía conocerla, le agradezco que me haya hecho sentir en confianza y el desapego de aquello. Pero ahora era mi amiga la que por fin supo todo lo que sucedió años atrás, con detalle.

Y su respuesta me sorprendió.
“Bajaste tu ritmo por alguien más, y no está mal. A veces es necesario, hacerlo, pero a su lado dejaste de brillar, dejaste de ser tú”. Es algo que siempre supe, es algo que sentía en lo más profundo, sin embargo, esas palabras llegaron justo cuando mi cabeza era aún más un embrollo y gracias amiga.

Ella, me conoció antes y después, tenía una referencia de esa Ana llena de sueños y de esa Ana en el proceso y ahora, de esta nueva Ana y, cuál fue mi sorpresa a decirme, no, esta no es una nueva Ana, esta Ana ya existía, sólo la dejaste descansar un tiempo. Gracias amiga por verme así, por apoyarme y existir.



Ahora me da gusto cómo sucedieron las cosas, me he prometido a mí misma siempre vibrar y brillar alto, no puedo pedir menos de lo que doy y basta de cargar con pensamientos negativos y nocivos. Sé que a veces no es sencillo, pero, por qué permitirnos dejar de brillar, sentir y vibrar en amor.

Y así como me ve ella, yo la veo, todos los días trabajando por ser una mejor versión de nosotras mismas.

Luz y amor.
-Ana

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis nuevas gafas

Llorar para sanar

Y ahora ¿por dónde empiezo?