Mi nube gris
Después de tanto pude ponerle nombre a esto que siento, le
denomino mi nube gris, a pesar que amo el clima lluvioso estos días han sido un
vaivén de emociones, justo como el clima en la ciudad. Cuando nos hacemos conscientes de lo que sentimos todo se
vuelve más fácil, pero, el apego a sentirnos como siempre, el no ser
responsables de aquello que sabemos nos lastima y debemos dejar ir se vuelve una lucha interna detestable.
Sí, lo acepto, tengo una nube gris dando vueltas sobre mi
cabeza. He sentido que pierdo a personas a mi alrededor y en mi egoísmo no las
quiero dejar ir. Creo en que todos somos seres libres y llenos de amor, pero,
hay otra Ana que desea que todo permanezca como está, que a pesar de haber
vivido tantos cambios quisiera que algo se quedara estable, por miedo, eso es. Por miedo a perder todo lo que hasta hoy sentí en equilibrio.
Pero, para vivir una vida equilibrada y saludable debemos
decir basta y adiós. Cuando sabes que alguien ya no te quiere o está ahí solo
por agradecimiento o cariño del pasado y aun así ahí lo quieres no está bien.
También, soportar situaciones que no son para ti, vivir en la zona de confort,
o aceptar algo que no te hace feliz. El apego, maldito apego.
Estoy trabajando en mí, en sanar a mi niña interior, a esa
niña que cree que con cosas puede llenar espacios, a
esa niña que se encapricha en mantener a las personas que ama a su alrededor
por no volver a sentirse sola, pues basta. Alguien le debe decir a Ana niña que
está segura y que puede dejar ir a todas las personas con las que un día se
sintió segura porque nos tenemos una a la otra para seguir trabajando.
Hoy, me hago responsable de mí, de lo que siento y de lo que
seguiré sintiendo. Acepto lo que fue y lo que será, tarde o temprano la gente,
las situaciones y experiencias que pasan en nuestra vida tienen que ser pasado,
hoy empiezo este proceso para dejar ir esos momentos a lado de gente hermosa
que debo dejar ir.
Te libero y me libero, me perdono y te perdono. La energía
que sigo utilizando para ello debo liberarla para dejar espacio en esa puerta,
gracias, gracias, gracias. Aprender a decir adiós y aceptar lo que realmente
merecemos y buscamos es difícil, nos aferramos tanto al pasado que dejamos de
lado el aquí y el ahora.
Cada día agradezco un día más de aprendizaje y amor, y hoy
al darle nombre a este episodio me hago consciente y empiezo a liberar ese
espacio. ¿Cuántas veces nos hemos sentido ahogados, con palabras, sentimientos?
No permitamos que salga todo en estallidos desenfrenados, hagámonos responsables
de nuestros sentimientos, asumamos el presente, permitámonos ser libres y al
aceptar eso permitamos darle espacio a lo nuevo.
Luz y amor
-Ana
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