Hasta cuándo


Es difícil escuchar cómo otras personas te perciben, sin embargo, es de verdad hermoso que con toda sinceridad te lo digan. Mi hermana ha sido mi mejor amiga por mucho tiempo, cuando nuestros tiempos se han unido, nos volvimos confidentes, amigas y con un vínculo inquebrantable.

Me decía que, en todas mis relaciones yo he cuidado de alguien, que, por naturaleza soy una persona protectora que desea darle seguridad a los demás. Que tanto con mi familia, amigos y noviazgos he sido yo quien cuida de alguien. Y ella me dijo unas palabras que han taladrado mi cabeza desde ese día:

¿Cuándo vas a permitir que alguien cuide de ti?



Al analizar esas palabras comencé a recordar todas las veces que uno de mis novios ha querido ayudarme o apoyarme, mi reacción automática es alejarme o decirles que puedo sola. O los dejo hacerlo, pero, no es como yo quiero y lo vuelvo a hacer yo. Y es un ejemplo mínimo, incluso en lo sentimental, crecí con la idea que yo podía sola.

Cabe recalcar que he crecido en un matriarcado, con la idea incrustada en mi mente que las mujeres podemos con todo y no digo lo contrario, lo que digo es que, no permito que ninguna persona me intente ayudar o me vea flaquear, consideraba que el mostrar mis sentimientos era una debilidad. Son ideas heredades que poco a poco he ido cambiando.

Ahora, siendo consciente de todo eso, reflexioné en muchas de mis acciones y he empezado a trabajar esa parte de mí, en que las barreras puestas entre las personas y yo se han ido derrumbando y con este tema, sé que debo abrirme y mantener relaciones reciprocas, permitir que me quieran.

El trabajo inicia desde adentro, hablar con mi niña interior, reconciliar esa parte de adulto – niño y dejar claro que todo está en paz. Que está bien confiar, por eso todas las palabras de la carta a mi niña interior, hay tantas cosas que a pesar de tirar el costal se quedan y lo mejor es reconciliarlas desde dentro.

Luz y amor
-Ana

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mis nuevas gafas

Llorar para sanar

Y ahora ¿por dónde empiezo?