Grandes lecciones
Caminé por donde antes lo he hecho, sentí que no había
pasado un día desde mi partida.
Vi las sonrisas de mis amigas, vi sus ojos brillar al
recordar grandes anécdotas, recordé cómo llegué a esa ciudad, llena de sueños,
expectativas y con miles de miedos, ahora, regreso sólo a saludar a mis amigas
y a revisar “pendientes”.
Curioso es ver cómo la vida y el tiempo se nos puede ir en
un respiro y me duele a veces no poder demostrar del todo cómo me siento, esos
días fueron una mezcla intensa de sentimientos, con nudos en la garganta.
Amiga, a la distancia estoy contigo, sé que son momentos
difíciles, pero, estoy dispuesta a escucharte y leerte las veces que sean
necesarias y hasta donde la vida nos permita. Prometo estar aquí, y orar a
diario por ti, y recordar siempre tantas risas y platicas. Eres una de esas
personas extraordinarias en mi vida, con la que me pude abrir de verdad.
Gracias al universo por permitirme ser y estar, regresar y
volver a soñar.
Regresé y no pude pensar en otra cosa que no fuera comprar
ese boleto de avión, esa promesa que me hice de viajar este año y en donde me
puse de pretexto mil veces los tiempos y mi trabajo, Perú 2019 será una
realidad.
No puedo dejar mi esencia de lado, ser la mujer que viaja y
que le gusta la aventura, que no le importa no dormir y tampoco puede dejar de
ser la Ana que le encanta su trabajo, donde disfruta lo que hace y crea, la que
le brilla la mirada al hablar de la radio.
Gracias amiga, por enseñarme grandes lecciones de vida,
donde nunca dejaré de ser Ana la niña que ríe y disfruta, Ana la adulta
responsable y trabajadora y Ana la viajera que disfruta intensamente cada
momento.
Luz y amor.
-Ana
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