Una llamada
Escuchar la voz de alguien a
quien amas puede cambiar tu día. El viernes pasado al despertar agradecí por todo en mi
vida, al igual que todos los días. Pero, a pesar de no dormir bien y desear
seguir en cama, agradecí.
Me levanté a realizar todo mi “ritual mañanero” –
como le he denominado- y, al acercarse las 09:00 am realicé todo con mayor rapidez y torpeza.
Jamás imaginaría que al terminar
de aplicar mi bloqueador el teléfono móvil sonaría y sería mi papá. Con su tono
burlón y divertido me reclama por no saber en un tiempo de mí, que sólo sabe
cuando salgo de la ciudad, así sea por trabajo o placer. Hablamos de todo y
nada a la vez. Lo que siempre es cierto que ambos reímos mucho.
Mi papá es la persona más
divertida que conozco, sé que mi parte graciosa la obtuve de él. Reconozco cada
parte de él en mí, incluso los aspectos negativos, los agradezco, acepto y bendigo. Yo no crecí con él, mis
padres son divorciados y para ser honesta ha sido una relación complicada donde hemos descomplicado cada situación con amor y humor.
Amo a mi padre intensamente y a
pesar de esos momentos en los que no lo entendía, sé que todo lo que sucedió
fue lo mejor y desde hace ya muchos años es divertido verlo de vez en cuando,
desayunar juntos o comer juntos. Hemos crecido juntos, ya que él se estrenó
como padre conmigo y lo entiendo, no es fácil ser tan joven y de repente tener
que hacerte cargo de una familia.
Recuerdo sus chistes –los mismos
desde mi niñez-, el que se encargara de mí por las mañanas mientras mi madre
iba a la universidad e intentara peinar mi cabello rizado o los sábados, en
dónde yo exploraba su oficina y llenaba de barcos de papel las repisas y
escritorio de aquel lugar. Recuerdo el olor del patio de su oficina, donde
cociné los más deliciosos pasteles de lodo e imaginaba todo un mundo nuevo.
Llevo días con la sensación en el
pecho de paz, (omitiendo mi insomnio habitual). Sé que estoy en el lugar
correcto, con las personas correctas en dónde debo aprender lecciones.
Agradezco y bendigo ese sentimiento, y el poder compartir con mi padre momentos
divertidos, aunque sean a la distancia.
Luz y amor.
-Ana

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