La lluvia

Recuerdo aquel día lluvioso, cuando mis lagrimas corrieron.
Esa lluvia que limpió mi tristeza y me dio la alegría para volver a intentarlo.

Fue la última vez que recuerdo haber contado los pequeños fragmentos de la historia que me ha hecho llegar hasta aquí. Ese día, sentí como muchas de mis ilusiones se caían con la palabra "solicitud denegada", de verdad confiaba en que todo iba a resultar como me lo imagina.

Y no fue así.

Sentí que todo por lo que había trabajado hasta ese día no valía la pena, -estaba, en drama total-, pero después de darme cuenta hasta dónde había llegado no podía rendirme. Ese día lo terminé con lagrimas y risas, empapada por la lluvia típica de Jalisco, donde corrí desde "Casa Perú" hasta mi casa -en ese momento-, creo que fue donde dije: aquí no se va a acabar.

Mis espejos y hojas se llenaron con la leyenda "BCN:2017". Y fue cuando busqué otras formas de volver, las lagrimas y la lluvia sirven para lo mismo, limpiar y nutrir. Limpian el alma, la tierra y nutren las plantas y los sueños. Así fue que continúe -dudando un poco- hasta que volví a pisar tierras españolas.

Ese olor a tierra mojada es mágico, te da la oportunidad de sentirte lleno de energía y a la vez nostálgico porque sabes que esa lluvia generará cambios. Bendecida de seguir esos pasos y ese día gritar de la alegría, y sobretodo haber convivido y compartir ese momento con gente maravillosa.



Aprendí, de esa experiencia a seguir y que todo lo que parece negativo viene a llenar el camino de puro amor y agradecimiento. Puede que a veces lo olvide y me llene de dudas, pero, al recordar de nuevo ese día y otros, sé, que todo va a estar bien.

Luz y amor.
- Ana 

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