Vida Cotidiana


Eran diez menos once y me faltaban dos estaciones más del metro para llegar a donde tomo el bus, veo de nuevo la hora y sé que el último bus estaba por pasar, corrí lo más rápido que pude para alcanzarlo, pasé gente por las escaleras de la estación también, atravesé la calle sin virar y lo logré, entré al bus.

¡Al fin! –pensé, saludé al conductor, parece estar cansado, no contesta. Éramos sólo cuatro personas en el bus, al fondo una señora con mallas a cuadros, un cabello rojo intenso, un baguette y bolsas con comida. Noté su mirada desde que logré entrar al bus. Seguido veo casi al principio a una chica con su móvil, ni si quiera se da cuenta que yo me he subido.

Al tomar asiento, en el otro lado de las butacas se encuentra un señor con un libro, no alcanzo a leer cuál es el título del libro, sin embargo, veo que es una chica frente a una piscina. El señor me ve, lo veo y sonríe, continúa con su libro. Mi móvil suena y veo que es un mensaje de mi amiga, me ha hecho reír con su respuesta al mensaje anterior.

Siempre que veo gente en el bus, comienzo a imaginar qué han hecho en el día, hacia dónde se dirigen y si ese será su destino final. Es curioso como a diario vemos miles de personas y no conocemos nada de ellas, compartimos el mismo transporte, el mismo camino e incluso cruzamos miradas, pero no decimos nada, todo se queda en nuestra mente.

A veces, me he quedado con ganas de decirle a la chica de a lado o frente mío, “qué lindo polo llevas”, “qué bonitos zapatos” o “qué linda sonrisa”, pero no, sólo lo pienso. La introspección es dañina a veces, porque en pensar “qué lindo polo llevas” puede venir acompañado de un “no me quedaría igual a mí”, así pasa, vivimos imaginando situaciones, vidas y momentos que nunca pasarán.

Veo que entra una pareja, son una pareja de cuarenta y tantos, ambos pasan su tarjeta y sonríen uno al otro, él le dice que pasé ella primero, haciendo un ademán con la mano, ella sonríe y se sienta. Él se sienta, la mira y se besan. Es algo que veo mucho en este lugar, esa forma tan bella de demostrar el amor y no me refiero al beso, sino a la manera de verse, eso es el amor, ver a la persona tal y como es, transparente y única.

Pero, eso es lo que veo yo, es la historia que me acabo de formar en mi mente, de nuevo tomo mi móvil y tengo nuevos mensajes, decido guardarlo, ya que falta poco para llegar a casa y prefiero vivir en el mundo real que en el cibernético, el hacer historias de las personas que tengo frente a mí me parece más entretenido. Incluso, puedo llegar a ponerles nombres o apodos y profesiones.

Hay otras ocasiones que si eres afortunado las historias se cuentan solas, salía de la escuela la semana pasada, tomé el bus y mi único pensamiento es que moría de hambre, entro al camión y no había ningún espacio donde sentarme, en el bus estaban madres con niños, señores leyendo el periódico, señoras con el móvil y chicas con uniforme del colegio platicando. Pero, en ese momento llamaron la atención diferentes situaciones, olores, sonidos y sonrisas.

Primero, una señora mayor, tendría unos 70 años venía muy entretenida en su móvil, pude ver que jugaba solitario y de verdad se encontraba feliz, ese móvil se había convertido en algo más que un simple medio de comunicación para ella, era su entretenimiento, al igual que para muchos en el bus, pero ella, de verdad parecía disfrutarlo, su sonrisa lo decía todo.

El bus paró y alguien en el fondo bajó, tomé rápidamente su lugar, ya que era la única de pie, desde que me senté vi al joven delante de mí, quedábamos frente a frente, él tendría unos 23 años. Entretenido leyendo, mordiendo la uña del dedo pulgar de la mano izquierda.
También, venía una pareja de ancianos platicando del juego del día anterior, ella, discutiendo que el barça debía tener otro director para poder ganar la copa del rey, por su parte, el señor la veía entretenida, él nunca la contradijo, sólo la contemplaba.

Vi esa tienda de chinos que tanto me gusta llegar, me percaté que estaba a una cuadra, decidí guardar en mi mente aquel beso en la frente que ese señor amorosamente le dio a su esposa. Gracias por esas historias dije en voz alta.



Junio 03, 2017.
Barcelona, España.

Luz y amor
-Ana

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